Cómo soltar el pasado para disfrutar en el presente

Son tantos temas los que quiero compartir con vosotros que estos días tenía dudas de por dónde seguir. Habéis sido vosotros, tal como os había sugerido, con vuestros comentarios al post 8 actitudes Mindfulness que te ayudan a disfrutar del presente los que habéis marcado las prioridades, así que ahí vamos.

Los seres humanos actuamos fundamentalmente para evitar el dolor y sentir el placer. A menudo nos descubrimos buscando placer recreando en pretérito, circunstancias, lugares, relaciones… en definitiva un tiempo en el que fuimos más “felices” de lo que somos ahora.

Recuerdos pasadoRecreas aquellos momentos con las luces, el vestuario, el decorado, la música (la música tiene una carga emocional tan poderosa que si tu película mental tiene banda sonora, sólo con eso te basta) y tu cerebro reacciona a los estímulos sensoriales imaginados como si fuesen reales, generando una emoción expansiva. Tu cuerpo genera hormonas que te producen bienestar y ya tienes lo que buscabas: una sensación placentera que te evade de este momento presente que no quieres vivir.

Es un recurso fácil e inmediato y por eso muchas veces nos volvemos adictos (literal) a ese proceso químico, aferrados a una ilusión que solo existe en nuestra cabeza. Nos aferramos a esa ilusión de un pasado recreado, pasado por nuestro filtro de creencias, a menudo idealizado, que ya no está porque el ciclo se cumplió y ya no es eso lo que nos toca vivir.

Todo cambia, nos cuesta aceptar la ley de la impermanencia, sobretodo para lo bueno.

Vivimos, o mejor dicho, nos negamos a vivir el duelo que a menudo conlleva la pérdida que sufrimos con el cambio y seguimos en un pasado que nos aparta de la vida.

Vivir mirando al pasado es vivir de espaldas a la vida y desde esa perspectiva es mucho más difícil que las cosas nos vengan de cara y nos podamos abrir a nuevas posibilidades o nuevas relaciones.

Pero ¿Qué pasa cuando cuando nos aferramos a lo malo del pasado? ¿Por qué nos cuesta soltar pensamientos recurrentes sobre aquel agravio que sufrimos o seguimos dándole vueltas y culpándonos por aquel error que cometimos?.

Nuestro cerebro está especialmente diseñado para generar aprendizajes que nos mantengan a salvo. Cuando vivimos circunstancias adversas que ponen, supuestamente, en jaque nuestra integridad, física, emocional o corporal, el cerebro hace por que esa información sea recordada y tenida en cuenta.

Desde los 0 a los 7 años, aproximadamente, en función de nuestra herencia familiar, nuestra historia de vida y nuestro entorno sociocultural, generamos aprendizajes con respecto a experiencias que vivimos como amenazantes y cuando en el presente sentimos algo parecido, la emoción que ancló aquella experiencia se vuelve a manifestar con toda su intensidad para avisarnos y ponernos a salvo de la supuesta amenaza.

A salvo ahora de un peligro que ya no existe porque ya pasó, pero seguimos en ese bucle mental y emocional que nos aparta de vivir el momento. Es como si el software de supervivencia que se activó con aquella experiencia, siguiese operativo en el presente. Hay más factores en juego pero el bucle se perpetúa básicamente porque no queremos pasar por lo mismo, en definitiva, para evitar el dolor.

Con respecto a los agravios que hemos podido sufrir, a nivel mayormente inconsciente, hay cuestiones que nos resultan especialmente gravosas porque están relacionadas con nuestras heridas, con esos temas que nos tocan más de cerca.

Es muy probable que una persona que tiene baja autoestima recuerde especialmente con más dolor aquel insulto o menosprecio. Es muy probable que una persona con una herida de injusticia recuerde con más rencor esas experiencias que vivió como injustas, etc. La vida es tan generosa que nos pone delante las experiencias que nos ayuden a observar esa herida, reconocerla y liberarnos del patrón para poder actualizar el software y dar ese paso evolutivo.

¿Por qué es tan difícil soltar la culpa por aquel error del pasado?

Mujer reflexiva. Soltar pasadoNos cuesta perdonarnos los errores en parte porque socio-culturalmente, por lo general, el error no lo tenemos integrado como parte del aprendizaje. Sentimos que fallamos y no nos gusta fallar porque nos hace menos amables, menos perfectos, menos aceptables por parte del entorno más cercanos del que buscamos constantemente el cariño y la aprobación.

Esto nos vuelve a conectar con necesidades básicas que necesitamos cubrir desde nuestra más tierna infancia; amor y aceptación por parte de nuestro entorno, sobre todo de nuestros padres.

Sentimos que lo hicimos mal y los primeros que no nos perdonamos, porque no nos aceptamos, somos nosotros. Somos falibles, somos humanos y no hicimos las cosas de otro modo simplemente porque no pudimos, si no, lo hubiésemos hecho.

Hiciste lo que pudiste con los recursos que tenías en el momento. Hiciste lo que tu miedo te dejó, lo que tu nivel de consciencia te permitió y los demás, aquellos que te agraviaron, que no estuvieron a la altura de tus expectativas, etc., también hicieron lo mismo. Es muy fácil ver las cosas en retrospectiva y juzgar nuestros actos desde ahí pero este juicio, como el resto, es una visión sesgada de la realidad.

¿Qué podemos hacer para soltar el pasado?

Te invito a seguir estos 5 pasos para tomar consciencia y soltar lastre.

1.- Identifica esos momentos en los que te pillas fantaseando con “los buenos tiempos”.

Para eso tienes que estar atento y observar tu mente, tu cuerpo y tu emoción ¿te suena?. Atención plena al momento presente. Cuando te veas en esas pregúntate, ¿qué necesidad te lleva ahí?, ¿qué echas de menos?, ¿qué circunstancias de tu presente te llevan a evadirte con eso? y empieza a tomar consciencia de ello.

Sólo eso ya es un gran paso para desactivar el automatismo y empezar a tomar contacto con la realidad, con el aquí y ahora.

2.- Pregúntate: ¿Cuáles son los beneficios secundarios de seguir estancado en el pasado?.

Es muy probable que nos evadamos del presente por que si conectamos con él y nos hacemos responsables de nuestra vida, tendríamos que tomar decisiones que no queremos tomar.

El chute de “pasado fantasioso” nos anestesia y nos ayuda a mantenernos en el inmovilismo.

En este caso, aunque en el fondo sepamos que esto tampoco nos satisface plenamente, el miedo a enfrentarnos con lo que hay es mayor que la necesidad de cambio y ahí estamos… con el río de la vida estancado y cuando el agua se estanca, se pudre.

Conecta con el aquí y ahora y simplemente toma las cosas tal como van viniendo, decidiendo en función tus verdaderas necesidades, esas que se desvelan cuando afinamos la escucha interna con la meditación, dejamos de negar la emoción y renunciamos a justificar ese inmovilismo. Quizá la cosa no sea para tanto, y si lo es, más vale ahora que luego porque con el flujo vital estancado tendremos menos fuerzas.

3.- Cierra círculos, etapas, capítulos.

Y eso pasa por reconocer que el ciclo se finalizó, que la cosa no da más de si y tomar la decisión de despedirte del pasado, sin más. Es ley de vida.

Cuando sigas queriendo arrastrar a tu presente esa relacion que ya terminó, cuando te descubras queriendo estirar ese capitulo de tu vida que se ha quedado sin contenido, cuando te veas alimentando un circulo vacío que te cuesta cerrar; dite con determinación interiormente, “¡Adiós “x” pasado, hola presente!”. A continuación, toma contacto con tu cuerpo a través de la respiración para aterrizar en el aquí y ahora, y sigue escribiendo el guión de tu vida desde ahí.

Con ese simple gesto tu atención y con ello tu energía, estará enfocada en avanzar, en fluir con lo que vaya viniendo, con todo lo bueno que antes no veías porque estabas mirando al pasado.

4.- Perdónate para poder perdonar.

Acepta tus errores, todos los cometemos y es parte del aprendizaje que hemos venido a hacer a este mundo.

El que no hace, no se equivoca y la vida nos pide actuar, decidir, tomar partido…¡a la vida hemos venido a vivir!

Haz lo que necesites para poder estar en paz con tu pasado. Eso mayormente pasa por perdonarte a ti primero y perdonar más allá de los razonamientos, de las circunstancias, de los juicios… Se perdona con el corazón aceptando que cada uno hace lo que puede como puede y todo forma parte de lo que la vida dispone para nuestro crecimiento.

5.- Vive el duelo.

La pérdida de un ser querido que querríamos que como antes estuviera y ya no está, ese trabajo en el que desempeñábamos un rol con el que nos habíamos identificado y que nos negamos a soltar por miedo a perder nuestra identidad, un cambio forzoso de residencia, una amistad con la que perdimos el contacto porque ahora “hace su vida”, una enfermedad…

Llamamos duelo habitualmente al proceso de tristeza y nostalgia que vivimos con la pérdida de un ser querido, y en un sentido más amplio, a cualquier cambio que implique una pérdida significativa para nosotros.

Vivir en el pasado negando esa pérdida nos produce una gran incoherencia y nos resta mucha fuerza para tomar la vida.

Atravesar un duelo es uno de los procesos más transformadores que podemos experimentar. Aunque suene paradójico, conectar con la muerte nos conecta con la vida, detrás de un duelo vivido se esconde un renacer.  Seguro que habéis oído experiencias de pérdidas muy dolorosas que han supuesto el despertar de las personas que lo atravesaron.

Otra ventaja de vivir conscientemente un duelo es que abre el camino para sanar otros y nos hace mucho más resilientes, ayudándonos a recuperarnos antes de las adversidades.

Te animo a que si te reconoces en esta situación pidas ayuda especializada, es mucho más sencillo y sanador recorrer ese camino acompañado.

6.- Agradece la experiencia.

Da gracias a esas personas que formaron parte de tu vida por haber compartido esa parte del trayecto, por la vivencia que propiciaron, por todo lo que aprendiste en esas circunstancias duras o amables. Todo, absolutamente todo, ha contribuido a lo que eres hoy. La parte más útil de mirar el pasado es poder honrarlo.

“A veces la lección más grande de nuestro pasado es aprender a dejarlo ir”

Yehuda Berg

Espero que el post os ayude a soltar ese pasado que os costaba. Estaré encantada de recibir vuestros comentarios sobre la puesta en práctica de los 5 pasos. Os animo, como siempre, a compartir desde el respeto y la aceptación con aquellos que veáis mirando hacia atrás queriendo vivir en ese pasado que… ya pasó.

Gracias Ella y Raquel por vuestros comentarios que me ayudan a tener en cuenta vuestras prioridades y atender vuestras necesidades :).

¡Bienvenidos todos al presente!

¿Te ha gustado?, compártelo 🙂

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